Azeez, un salto de calidad para la medular lucense

publicado por Ramón Rivas

Víctor Moreno nos había advertido de que el deseado delantero podría llegar a finales de semana, y sin más movimientos previstos hasta ese día, nos dedicábamos a hacer nuestras propias cábalas. Que si Juan Muñoz, que si Ortuño, que si Lago Junior… ¡y pam! Cuando muchos todavía no nos habíamos despertado, la cuenta oficial del Lugo confirmó el rumor que algunos periodistas habían lanzado minutos antes: Ramón Azeez (12/12/1992, Abuya, Nigeria) llegaría a Lugo para reencontrarse con Francisco, el entrenador que mayor rendimiento le ha sacado en su por ahora corta carrera deportiva. Pero vayamos por pasos.

Una trayectoria injusta

Al igual que muchos jugadores africanos, Azeez fue reclutado por una academia futbolística profesional de su país, paso casi indispensable para acceder a las categorías inferiores de la selección y, lo que es todavía más importante, al fútbol europeo. Después de brillar en el Mundial Sub17 del año 2009, en el que su selección (Nigeria) jugó como anfitriona y llegó a la final del campeonato, el Almería se fijó en él y lo incorporó a su equipo filial.

Francisco asumió sorpresivamente las riendas del Almería y con él saltó Azeez

Tras unos problemas burocráticos que le impidieron llegar al viejo continente, en el año 2011, una vez cumplida la mayoría de edad, se enroló en las filas del Almería B, dirigido ya en aquel entonces por Francisco Rodríguez. Azeez completó dos temporadas fabulosas en Segunda B, llegando incluso a disputar algún partido con aquel Almería de Javi Gracia que terminó ascendiendo a Primera División. Todo parecía indicar que el centrocampista seguiría compitiendo en la categoría de bronce, pero la sorprendente no continuidad de Javi Gracia al frente del Almería abrió las puertas del primer equipo a un jovencísimo Francisco y, con él, a Ramón Azeez.

Con tan sólo 20 años, y en un escenario bastante complicado, el nigeriano se asentó como titular en el centro del campo y realizó una grandísima temporada, llegando incluso a anotar algún gol clave para la posterior salvación del equipo. Todo parecía funcionar a las mil maravillas, y al término de esa campaña, Azeez recibió la llamada de su selección para disputar el Mundial de 2014, en el que tuvo minutos y ayudó a Nigeria a superar la fase de grupos. Sin embargo, las cosas se complicaron a su vuelta a Almería.

Azeez celebra un gol contra el Betis que dilató el descenso del Almería | Foto: LFP.

Su rendimiento y estatus más reciente dentro del fútbol español no se correspondía para nada con su nómina, que seguía intacta desde su llegada al filial almeriense y no era aceptable para un jugador de Primera División. Como era lógico, el futbolista, cuyo agente también aseguró que contaba con una oferta del Swansea, demandó una mejora de su contrato. El presidente no estuvo de acuerdo, y a pensar de la manifiesta tensión que existía entre las partes, el contrato de Azeez no sufrió modificación alguna. La temporada comenzó, y Azeez volvió a ser una pieza importante dentro del equipo, pero tras la destitución de Francisco (cuando el equipo ni siquiera estaba en descenso) el futbolista quedó relegado al ostracismo. Poco participó durante los siguientes meses de competición, teniendo que ver desde el banquillo cómo el equipo perdía la categoría.

Azeez pagó caro su enfrentamiento con la directiva y su estadía en el filial se prolongó

A partir de ese momento, el jugador pagó caro su enfrentamiento con la directiva, y en un movimiento extrañísimo, tuvo que regresar al filial para competir en Segunda B, subiendo tan sólo en tres ocasiones para tener minutos con el primer equipo. La temporada pasada, su edad ya le impedía alternar su participación entre el filial y el equipo sénior, así que por fin se pudo quedar en Segunda División, aunque no tuvo demasiado protagonismo. Disputó 22 partidos, 17 de ellos como titular, y anotó dos goles.

Tras 6 años en Almería, su relación contractual con el club rojiblanco finalizó, y con ella su pesadilla particular. A sus 24 años, Azeez aterriza en Lugo para reencontrarse consigo mismo y con el fútbol, pero también con Francisco, el entrenador que lo llevó a ser un jugador destacado en Primera y que le posibilitó jugar algo tan grande como una Copa del Mundo.

¿Qué tipo de jugador es?

Lo cierto es que Ramón Azeez no se distancia mucho de las cualidades del futbolista africano prototípico. No es malo técnicamente, pero su exuberancia física parece tapar el resto de sus virtudes. Para un equipo como es el Lugo, en el que excepto Seoane (que tiene 34 años y ya mostró algún síntoma de debilidad la temporada pasada) ninguno de sus centrocampistas tiene la fuerza y la potencia entre sus principales habilidades, la llegada del futbolista nigeriano supone una bocanada de aire fresco impagable. Si dominas el centro del campo, el ataque de tu rival llegará menos fluido y con menos frecuencia a tu zona defensiva, lo que evidentemente reduce tus posibilidades de recibir gol. Si dominas el centro del campo, marcarás los ritmos del partido, y serás capaz tanto de asentar tu ataque en campo contrario como de robar a pocos metros de la portería rival, lo que evidentemente incrementa tus probabilidades de hacer gol.

No es alto, pero posee una extraordinaria capacidad física.

Sin embargo, no podemos llevarnos a engaño. A pesar de tener un extraordinario talento a la hora de robar el balón, Azeez no es un mediocentro posicional, o al menos posee unas características muy diferentes a quien viene desempeñando ese rol en el Lugo en los últimos años. Su superioridad física hace que le resulte muy incómodo guardar la posición, y constantemente busca pillar vuelo hacia la portería rival. El fútbol de transiciones le favorece mucho, y si juega con regularidad es capaz de firmar unas buenas cifras goleadoras a final de temporada, ya que pisa constantemente el área rival.

Por ello, en el modelo de juego que quiere implantar Francisco, de dominio a partir de la posesión, lo lógico sería que Azeez jugase siempre con una buena dosis de libertad y, por lo tanto, acompañado de un futbolista más estático. No necesariamente habría de ser Seoane, pues Carlos Pita o incluso Sergio Gil (siempre y cuando adquiera una serie de conceptos imprescindibles) también podrían guardar su espalda. En este reparto de roles, el nigeriano sería muy útil a la hora de tirar la presión alta, de realizar constantes ayudas laterales, y el mediocentro más posicional guardaría el puesto del pivote, tratando de tapar líneas de pase y asumiendo mucha responsabilidad a la hora de iniciar la jugada. Se me viene a la cabeza una comparación con la Juventus de Antonio Conte, en la que Pirlo era el “regista” y Arturo Vidal jugaba muy liberado, robando muchísimos balones y apareciendo constantemente desde segunda línea. Aunque con algunas diferencias, el símil también sería extrapolable a la pareja actual Pjanic – Khedira.

Por todo ello, Ramón Azeez debería ser un centrocampista dominante en la categoría. Sus cualidades le convierten en un bastión defensivo y un llegador nato, capaz de decantar los partidos a partir de sus condiciones físicas. Como ya explicamos, en situaciones de necesidad se podría adaptar tanto al pivote como a la mediapunta, pero es jugando con la espalda cubierta, ya sea formando con dos centrocampistas o como interior en un 4-3-3, donde el nigeriano saca a relucir su verdadero potencial. El tiempo, como siempre, será el que dicte sentencia, pero a priori estamos ante un movimiento acertadísimo por parte de la dirección deportiva que sin duda ofrece un importante salto de calidad a la medular lucense. No en vano, ya lo confirmó Víctor Moreno: “esta ha sido uno de las operaciones más difíciles de mi carrera”.

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