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Notas al final del curso rojiblanco

por Borja García Varela 22 junio, 2017

Finaliza la temporada y hay que poner las notas. Sobresalientes, notabales, bienes, aprobados y suspensos. ¿Quién se llevara cada una? Echemos un vistazo y analicemos, uno a uno, el trabajo de los distintos jugadores (y entrenador) de la plantilla albivermella. Desgranamos:

Luis César Sampedro – El míster vilagarcián llegó generando mucha expectativa. Un tipo metódico y estudioso del fútbol  que realizó una primera vuelta bestial, aúpando a los alvibermellos a la zona noble de la categoría. Con el paso de las semanas el equipo se fue desinflando. El escaso margen de reacción en la gestión de los cambios desde el primer momento fue uno de los caballos de batalla del entrenador. Aún así tuvo a su equipo alejado de los puestos de descenso durante toda la temporada y consiguió dejar al CD Lugo ocupando la mejor posición en segunda (9º) pero no batiendo récord de puntos. Se lleva un 6,5.

José Juan – El meta vigués empezó jugando como titular y su continuidad duró hasta la jornada 28. De esos 28 partidos se pueden contar 9 victorias, 10 empates y 9 derrotas, encajando un total de 36 goles (4 en las victorias, 14 en los empates y 18 en las derrotas). Si se compara su rendimiento con el de la campaña pasada es evidente que sale perdiendo, pero de todos modos su campaña no ha sido en absoluto mala. Deja grandes estiradas y actuaciones de mérito, por lo que se lleva un 7.

Serge Leuko  – Tardó 12 jornadas en conseguir la titularidad. Cumplió lo mejor que pudo jugando por la banda izquierda arrebatando el puesto al tantos años capitán Manu. Cuajó partidos más que correctos si tenemos en cuenta que era su primera campaña en Segunda División y, sobre todo, que jugó a pierna cambiada. Su carácter más ofensivo visto en primeros partidos se volvió más cauto a medida que pasaban las semanas. Pagó algunas novatadas especialmente en labores defensivas. Aun así le ponemos un 6.

Pita, Seo y Manu. | Foto: Xabi Piñeiro.

Vasyl Kravets – Llegó en el mercado de invierno para reforzar una banda izquierda cubierta por Leuko y tardó unas semanas en adaptarse tanto a la liga, como al país, las costumbres, idioma… Una vez normalizó esos contratiempos de hizo dueño del carril zurdo, ganando experiencia partido a partido. Mostró poderío físico, aguante en defensa y valentía en ataque, incluso los últimos partidos de temporada llegó a botar algún córner y falta. El ucraniano sabe perfectamente hasta dónde puede llegar, virtud altamente destacable. Por todo esto lo valoramos con un 7.

Marcelo Djaló – Sus inicios fueron un tanto irregulares, mostrándose lento y desubicado. Llegó incluso a ocupar la posición de mediocentro en algunos partidos. Al igual que el resto de centrales, no llegó a establecerse una pareja fija a lo largo de la temporada. Si hay algo cierto es que el paso de jornadas benefició al hispano-guineano y sus actuaciones fueron mejorando, siendo titular en el último tramo de liga. Su mejoría a lo largo de la campaña le da un 6’5.

Carlos Pita – Su protagonismo menguó esta temporada respecto a campañas anteriores. Alternó titularidades con salidas desde el banquillo, iniciando 28 encuentros. A pesar de que la explosividad nunca fue su punto fuerte, esta campaña acusó la fatiga y el cansancio de manera más destacable que en otras campañas, conjugando tanto desazón y hastío, como pases cruzados de banda a banda y detalles de magia característicos del coruñés. Aprueba, un 5,5.

Carlos Hernández  – A pesar de que él e Ignasi Miquel empezaron siendo la pareja por la que, a pripori, Luis César decidió aposar desde el inicio e iba a ser la pareja de centrales más estable, una serie de fallos de bulto y faltas de concentración lo relegaron al banquillo durante una temporada. Luego entró en el once, salio, volvió a entrar, volvió a salir, con Marcelo, con Miquel, incluso con Dealbert. No acabó de centrarse a pesar de sus grandes cualidades en su demarcación. Aprueba también. Un 5’5.

Un lance de partido. | Foto: Xabi Piñeiro.

Igor Martínez – Comenzó la temporada como titular en la banda derecha del CD Lugo, pero no llegó a asentarse, los partidos acabaron por otorgar el puesto a Iriome González. Pasó gran parte de la temporada lesionado por lo que sería injusto juzgarlo por sus actuaciones iniciales. Pero aún así, un 4.

Fernando Seoane – Poco decir del santiagués que no se sepa ya. Esta temporada siguió su línea continuista y tan regular como de costumbre. Sigue siendo el auténtico pulmón infatigable del conjunto rojiblanco que, cuando falta, el equipo lo acusa sobremanera. Ha sido el cuarto jugador que más minutos disputó esta temporada. Si bien es cierto que le ha faltado un punto de lucidez comparado con la anterior campaña. Igualmente se lleva un 8’5.

Pablo Caballero – Una lesión en el pubis en pretemporada retrasó el ritmo del argentino que, además, se vio tapado por un Joselu que no dejaba de marcar goles. Tardó en entrar en juego y cuando lo hizo no fue capaz de aprovechar sus oportunidades. En toda la campaña tan solo anotó dos goles, registro que se queda muy lejano a los de anteriores temporadas con la alvibermella. Se echaron de menos sus cabezazos en dentro del área, su aportación al conjunto fue insuficiente, por ello, un 4’5.

Antonio Campillo – Ocupa la tercera posición en el top 5 de jugadores con más minutos disputados. Los inicios de la campaña fueron demoledores. Un mediapunta lúcido, rápido, sagaz, fuerte, que ponía los balones donde quería. Llenaba el borde del área atacante con su presencia. A pesar de que en las ya lejanas temporadas en Rayo B, Campillo también destacaba por su olfato goleador, en el Lugo sus registros siguen siendo cortos, sumando un total de 3 dianas durante el año. La acumulación de minutos fueron haciendo mella en el madrileño y esa lucidez fue desapareciendo, convirtiéndose en un jugador comodón, sin chispa y ofreciendo un pobre trabajo sin balón. Desde mi punto de vista, Campillo necesitó algo de más descanso y banquillo. Un 7.

Manu – El Gran Capitán fue destronado de su banda izquierda. Comenzó la temporada siendo titular pero los errores defensivos y una mayor lentitud hicieron que el hispano-suizo cediera su sitio a Serge Leuko. De ser el jugador que lo jugaba todo, pasó a disputar tan solo 1.858 minutos. Le pasaron por encima dos jugadores, por ello no llega al aprobado, se merece un 4’5.

Brayan Perea – El colombiano llegó a Lugo como el delantero franquicia y su fracaso fue memorable. No aportó goles, tampoco juego ni tan siquiera chispa y mucho menos trabajo, disponiendo de bastantes oportunidades en el primer tercio de liga especialmente. Luego dejó de jugar, como era comprensible, para pasar por aquí sin pena ni gloria. Le ponemos un 1.

El equipo celebra un gol. | Foto: Xabi Piñeiro.

Roberto – Se hizo con la titularidad pasado el ecuador de la temporada. Su lamentable actuación en el partido de Copa ante el Tenerife lo subsanó meses después cuajando grandes actuaciones bajo los palos. Seguro, profesional y con poso en la portería, Roberto se lleva un 7.

Yelko Pino – Dispuso de oportunidades durante los primeros partidos, pero no supo (o no quiso) aprovecharlas. Luego cayó en el olvido durante muchos partidos. Alternó grada con banquillo hasta el último trecho de temporada que, contra todo pronóstico, se convirtió en un jugador revulsivo, tanto de extremo como de media punta. Valiente, eléctrico, contundente y con llegada. De seguir en esa progresión la campaña siguiente tendrá mucho que decir. De momento se lleva a Vigo un 6.

Ángel Dealbert – Contó tan solo en los primeros partidos de liga jugando poco más de 200 minutos, poco (o nada) hay que destacar, ni bueno ni malo, así que se queda sin calificar.

Fede Vico – Llegó en diciembre no sabemos exactamente si para cubrir la lesión de Carmona o la posterior marcha de Pedraza. La sombra del propio Pedraza fue tan larga que tapó a Vico y no le dejó acabar de brillar. Aprueba con un 5,5.

Pedraza – Desborde, velocidad, lucha, llegada, pase, gol… y al Leeds en invierno a última hora. Pronto se convirtió en uno de los jugadores más desequilibrantes de la plantilla, asociándose además a la perfección con el pichichi Joselu. Una lástima ese traspaso. Un 8.

Maxí Rolón – Aterrizó en navidades y apenas hizo nada. Sin calificar.

Joselu – Máximo goleador en Segunda y máximo goleador histórico del Lugo en Segunda arrebatando el puesto a su compañero Caballero. Sus números lo dicen todo, 23 goles y segundo en el ránking de jugadores que más minutos disputaron, tan solo por detrás de Clavera. Luchador, no daba un balón por perdido, esprintaba desde el minuto 1 al 90. Su ambición lo hacía a veces un poco egoísta e irascible para con sus compañeros. Aun así se merece un 9.

Damía – Cedido por el Real Mallorca, el joven mediocentro llegó a Lugo en el mercado navideño y disputó un gran partido en Valladolid. Luego sus actuaciones no fueron gran cosa. Se integró bien en el grupo. Un 5.

Pablo Caballero. | Foto: Xabi Piñeiro.

Ignasi Miquel – Al igual que sus homólogos entró y salió. Con todo, de los cuatro centrales fue el que más minutos disputó. Lento en el cara a cara pero con gran visión de juego. Valiente y expeditivo. Para mí, el mejor de todos ellos. Un 7.

Segio Gil – Sus inicios fueron complicados. Tardó en entrar y le costó bastante. Sus actuaciones no eran en absoluto brillantes y no tenía a la grada de su lado. Todo cambió en el partido ante el Zaragoza en la Romareda, donde el joven maño sacó pecho y se forjó un nombre. A partir de ahí poco a poco fue contando con más minutos y más titularidades, relegando al banquillo a Pita, aunque es cierto que los últimos dos meses bajó un poco su rendimiento. Igualmente se lleva un 6.

Adrià Carmona – Sufrió una grave lesión al principio de temporada y le hizo perdérsela toda. Promete. De todos modos, esta campaña se queda sin calificar.

Jordi Calavera – Cedido por el Eibar, Jordi pronto se hizo con la grada, tanto por sus memorables actuaciones como por su actitud luchadora y de conexión con el aficionado. Pocos jugadores cedidos (y no cedidos) pasaron por aquí mostrando tanto respeto a unos colores, cosa que es de valorar. Gran trabajo en el plano futbolístico, siendo el jugador que más minutos disputó y de los mejores de la plantilla aunque su rendimiento menguó en el último trecho de competición. Recorrido, profundidad, llegada, defensa… Un 8’5.

Iriome – Sigue sin encontrar su punto el canario. Tras un inicio de liga titubeante, se hizo con la titularidad pero no acabó de encontrarse. No llegó el gol y tampoco el desborde que mostró en otras temporadas. Un jugador muy querido por la grada, está llamado a consagrarse como uno de los pesos pesados en el vestuario. Esta temporada se lleva un aprobado, un 5.

También dispusieron de algunos minutos gente como Góngora, Escriche e incluso Enguene, pero se van sin calificar.

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