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24/06/2012, así lo vivimos

por Lugoslavia 24 junio, 2017

El 24 de junio es un día marcado en rojo por el aficionado albivermello. Podría ponerme a explicar el motivo, pero el tío que lleva en su piel tatuada esa fecha lo sabe perfectamente, Manu, Escalona, Víctor Marco e Iván Zarandona lo saben también. Melli, Liru, amén Quique Setién y Juanjo Larramona (como mola la rima, prima) en la otra punta de la península lo saben, Pablo Abuín en el sur lo sabe, incluso Óscar Matalobos allende los mares lo sabe (y Claudio Monti más allende los mares todavía ni os cuento). Xacobo, Cupeiro y Kike. Ico y Marina. Carlos Gegúndez, Pablo Durán, Juan Tosar y Dani Baniela. Sande y Ramada… ¡Iago Casal! Todos ellos lo celebran.

Quedan muchos por nombrar, sería imposible recordarlos a todos. Cada uno de ellos tiene una historia y un recuerdo de aquella calurosa tarde dominical de Arde Lvcvs en Augas Férreas, en Cádiz, en su casa, en el bar, incluso en Valladolid. Una historia curiosa y un recuerdo dulce.

Desde Lugoslavia creemos que es un día bonito para recordar aquel 24/06/2012, donde el CD Lugo tocaba el cielo en el Ramón de Carranza, venciendo al Cádiz en esa tanda de penaltis que tantas veces vemos en Youtube y por ello nos pareció interesante y bonito contar cómo lo vivimos cada uno de nosotros.

Os animamos a formar parte todos de este artículo y revivir aquella tarde. Dejadnos vuestro recuerdo en un comentario en la misma entrada, en Facebook, Twitter, Insta… donde queráis. Contadnos cómo vivisteis el penalti que paró Miguel Escalona al finalizar la primera parte, cuánto celebrasteis el gol de Monti y cuántas veces os acordasteis de la santa madre de Berodia (santísima) al final… Cualquier cosa. Hagamos todos este artículo.

Os dejamos, para ir metiéndoos en situación, algunos recuerdos. Disfrutad:

Primero pongámonos en situación.

Javi Folgueira

Si me pongo ahora a pensar en el partido del Carranza, me cuesta recordar algo aparte de la tremenda tensión del partido, más próximo a un combate de lucha libre que a un encuentro de fútbol, a pesar de los 4 goles. Los primeros minutos, de hecho, era incapaz de seguir el partido, por esa tensión. Lo viví en casa, pero entre el salón y la cocina, a la que iba para “descansar” del partido.

Lo que más recuerdo son las ocasiones de Berodia al final del partido y la montaña rusa de los penaltis. Con el primer fallo del Lugo, los daba por perdidos; con la primera parada de Escalona y el gol de Luismi nos veía en Segunda, con el fallo de Berodia, volvía a nublarse todo y con el milagroso poste del último penalti del Cádiz, que aún a día de hoy creo que desafió a la física saliendo hacia fuera de la portería en vez de hacia el fondo de la red, lo veía ganado. Con cualquier otro, quizás no, pero con el “eterno capitán” tirando el último, no podía fallar. Al final, con el gol de Manu, la alegría y la celebración, saliendo a vivirlo en la Fonte do Rei. Bonitos recuerdos, que ayudan a valorar más lo que tenemos ahora y lo que cuesta llegar a Segunda. Que lo mantengamos mucho tiempo.

Rubén Fernández

El ascenso del Lugo me pillo a contrapié en una cena con amigos. La cena empezó bien, a diferencia del partido; yo me encontraba agazapado en un lateral de la mesa, con un auricular en la oreja lo mas disimulado posible. Alguno de mis amigos ya miraba con cara de: “qué le pasa a este loco”

Cada vez que el cadiz se iba acercando más a dejarnos fuera. Los penaltis ya me pillaron en la sobremesa, cuando la gente había perdido un poco la seriedad. En ese momento ya había desenchufado los auriculares y alguno de los presentes más futboleros, ninguno seguidor del Lugo, ya vivía conmigo la tanda gracias a una vieja radio que no sé de dónde salió. El gol de Manu hizo volar el chupito de pacharán de la mesa. Inmediatamente me fui corriendo a mi casa, no lejos del local, y me enfunde la elástica rojiblanca. Os contaría el resto, pero entre el ascenso y el pacharán comprenderéis que es complicado.

Denís Iglesias

Non sei como me teño apañado, que todos os grandes momentos da historia do Lugo tiven a desgraza de vivilos fóra da cidade ou dos núcleos de interese. O día do Carranza eu tiña que estar en Santiago por mor dunhas prácticas que ía comezar o luns. Un período que logo resultou a miña maior infamia laboral. Con perspectiva, puiden ter evitado ese primeiro día de formación absurda que me levou tres meses a copiar e pegar cursos de formación doutras webs e vendelos como propios para esta sociedade, cuxo nome evitarei citar.

O caso é que ata pasada unha semana non me enterei do que tiña que facer, porque andaba nos miolos coa locución de Alfonso Pardo dos penaltis. Nin sequere fun de poñer a tele aquel día, nun piso que acaba de estrear. Cando Manu anotou a decisiva pena máxima dinme contra a porta do salón, que non fun quen nin de ubicar. Repúxenme da hostia cedo (a marca duroume varios días) e puxen a camisola do Lugo. Como se estivera en Birmania. Ía sair de calquera das maneiras a celebrar o triunfo individualmente, aínda que os municipais me prenderan por exhibicionismo público.
Daquela vivía na Rúa das Trompas, unha costa ben pronunciada que leva ó Parque de Belvís. A euforia física esgotóuseme ós 10 metros de subida. Os berros de ‘Forza Lugo’ fóronse mesturando con bafexos e tripas por fóra… En canto me repuxen fun comunicando a vitoria a tódolos picheleiros que me atopei. Algún até me deu unha palmada nas costas. Outros lembráronse de cando o Compos xogou en Primeira e até em convidaron a unha cervexa. O cento delas que viñeron detrás pagueinas eu mesmo, pero ben mereceu a pena. Ese día durmín coma un santo, e como non, cheguei tarde ó meu novo traballo. Nada importaba.

Borja García

Espertei anubrado, lóxico. Era domingo de Arde Lvcvs. Recordo que facía moitísima calor. Fun un dos que baixou á praza de Augas Férreas. Cheguei con tempo para coller un sitio xeitoso. Cada vez viña máis e máis xente. O certo é que comecei o partido con relativa tranquilidade, “cun 3-1 a favor non se debería sufrir demasiado”. Iluso.

Programei perfectamente cando achegarme á barra para coller a segunda litrona: un par de minutos antes do descanso. Penalti a favor do Cádiz, para Escalona e descanso. Aí xa había nervios largos. Recordo ver a David o Gordo entre a multitude. Segunda parte de sufrimento inhumano. Prórroga de sufimento inhumano e improperios a Berodia. Síntoo, Gerardo, era a emoción do momento.

Os penaltis vinos. No de Manu din a volta, pero volvín a dala para ver como ía marcar. Madre mía, que éxtase! Todos abrazados a todos, saltando, berrando, cantando.

Logo recordo toda a xente subindo cara a Fonte do Rei. Á altura da Tapería de Baco xirei para ver multitude, cabezas, corpos con camisetas do Lugo. Despois o camareiro de bigote da Fonte do Rei estaba cunha bufanda na cabeza mollando ao personal cunha manguera que non sei de donde sacou e que conectou a unha boca de riego. Subín á Fonte, cantei “que encendan a fonte”, din un golpe na canilla cun dos grifos.

Marchei, non sen parar no Garçon (no genuino) para tomar xa con calma outra litrona máis e pensar máis pausadamente o que acababamos de conseguir. Ao día seguinte Juan Mel entrou pola porta cun sorriso de orella a orella mirando para min. Conseguímolo.

David Rodríguez

Me preguntan los amigos de Lugoslavia mis recuerdos sobre el 24-06-2012 y otra vez los pelos de punta y la piel de gallina. Mi primer recuerdo de aquella maravillosa tarde es el nerviosismo y la lentitud de las agujas del reloj, después de una comida  en casa con unos amigos, la parte masculina tratamos de hacer la espera más llevadera jugando al Fifa (pensando que para el año igual podíamos pillar al Lugo), pero cuando quedaba poco más de una hora para que el balón echase a rodar en el Carranza nos enfundamos las zamarras rojiblancas y las bufandas y road to Aguas Férreas.

Recuerdo los 90 minutos con mucho sufrimiento, la prórroga sin saber muy bien qué hacer, ya no quedaban uñas, pero tanto sufrimiento merecía el premio final, ese premio que llegó después de que el Siempre Eterno Capitán Manu lanzase un penalti con una sutileza más propia de un niño en una pachanga de primera comunión, qué templanza Manu, debo reconocer que ese penalti hasta el día siguiente no lo vi. Al escuchar la alegría de la gente lo primero que hice fue abrazar y besar a mi mujer y decirle: “cariño nuestro hijo (Andrés) va a ser socio del Lugo en Segunda División”. El siguiente en caer en mis brazos fue un Concejal al que recuerdo haberle dicho: “pon la fuente a funcionar”. Pues allí en la Fonte do Rei continuamos la fiesta, una fiesta histórica y que jamás podré olvidar al igual que la gran narración de los penaltis de Alfonso Pardo.

Diego Vilanova

Tres años antes de que se materializara aquel momento milagroso, decidí volver a hacerme socio del CD, tras un lustro de ausencias a la vera del Padre Miño. Y lo hice solo, tras quedar por el camino mis compañeros de grada, aburridos del adocenamiento en el que había caído el club.

Tres años me pasé yendo solo a ver los partidos, intuyendo que algo grande de estaba gestando, como así fue. Aquella tarde de junio me colgué mi vieja bufanda y me senté en un bar de la Praza do Campo a comerme las uñas, sufriendo como el que más las embestidas de un Cádiz que se estaba comiendo a nuestro equipo.

Pero la magia se hizo carne en las botas de Manu, y todo se desbordó.

Al día siguiente, también me fui solo a ver a Setién y sus chicos en el balcón del Concello (guardo como oro en paño el vídeo de aquella tarde), y lloré para adentro toda la emoción contenida de cuarenta años de barro y mediocridad.

Solo pido que este sueño que nació gaditano, dure algunos años más, porque nada hay más grande que disfrutar de nuestro Lugo sentado en la mesa de los poderosos.

Ahora me siento en el estadio con mi padre a un lado, y mi hijo al otro. No puedo pedir más.

Forza Lugo!

Juanjo Larramona

Amaneció el 24 de junio como un día de aquellos en los que todo lo que iba a pasar antes del partido me parecía intrascendente e interminable. Y eso que era el día de mi santo y mi suegra (Juana también) nos invitaba a comer a mí, a mi mujer, a mis cuñados y sobrinas a un bonito restaurante sito en una masía a las afueras de Girona. Mi cabeza estaba en otro sitio, en el barrio de Puntales, en Cádiz, en aquella bonita provincia dónde más de veinte años atrás servidor pasó un bonito año, obligado eso si…

El partido lo vi solo en mi salón con el aire y los nervios a tope. La tanda de penaltis cómo no, como mandan los canones, de pie con Anna a mi lado a punto de llamar al 112… y el penalti de Manu de rodillas, no recuerdo haber llorado tanto por un éxito futbolístico como cuando vi batido a Aulestia.

Chema Núñez

Non recordo nin que día era, nin de que mes. Qué fixen antes ou despois. Falo con Lucía e faime lembrar que viñamos de “selebrar” o San Pedro en Tomeza, terra de pastequeiros e canteiros. Xa de Pontevedra saímos vestidos de romanos, porque do Lugo xa nos iamos poñer en Augas Ferreas. Non, non fumos a Cadiz, cadraba mal. E mira que estivemos acompañando ó Lugo nas promocións; Mendizorroza, Alcoy, Estadio Balear. Nada, aquel día, tocaba sufrir na casa cos nosos lonxe, pero perto ao mesmo tempo. A afección do Lugo, xa era unha extensión de nós mesmos.

Céntrome. Foi chegar a praza nova da zona universitaria, e recibir o primeiro en contra. ¡Foder! E ainda porriba, máis de trinta graos. Algunhos o mesmo lles daba, contrarestaban os graos centigrados cos graos de ambrosía. Con mal corpo polo sol, e polo gol gaditano “tira para a casa”. Alí pasou todo. Non foi en Gadir, foi en Albeiros. Alí ata o fin.

Eu a Manu, bicábao, a Setién louvábao. Estaba ó fresco pero fervía por dentro. Deime conta de que xa non podía ser máis do Real Madrid. Por fin puiden ser do equipo do meu pobo, que da niña parroquia, o San Lázaro, sempre fun.
Ao marxe do significado no eido futbolístico, de tal acontecemento, quen mais saíu reforzada, foi a dignidade lucensista. Foder, falan de nós. Canto enche!

Por iso, hai que dar as grazas a todos os que humildemente foron tecendo “esto”. Non quero nomear por non esquencer, pero grazas a eles xa non son do Madrid (moi pouco), “son do Lugo”, como dice Vitaliano na súa composición.

P.D.: Grazas ó Lugo, tamén coñecín a Borja, que tiña que ter coñecido moitos anos antes. Él me saberá disculpar. Os García, son outra cousa, e máis que nada, nobles. Seino ben, teño a unha na casa.

Juan Tosar

Servidor estaba en la comunión de su hija. Me iban diciendo como iba la cosa. Los penaltis los escuché en el coche, en el párking de Marcelle. Allí no había tele y los seguí por la Radio Galega. Como ese día no jugaba el Depor los echaron enteritos.

Pablo Durán

Yo los viví en uno de los fondos del Carranza, en medio de los aficionados del Cádiz, viendo el penalti de Akinsola volar tres metros por encima. La prórroga en un vomitorio, al lado de la mujer de Belfortti y de la de Setién, que estaban cuidando de sus hijas, cagándome en Berodia. La celebración a ras de césped, entre las lágrimas y las risas de todos los jugadores, en el vestuario con la celebración. En la rueda de prensa del jetas del entrenador del Cádiz, oyendo su discurso victimista y falto de verdad y riéndome por dentro. Por la noche con el gran Jesús Ponte en los bares que estaban abiertos, con mi camiseta de Le God y pensando en el curre que habría el día después.

Alberto Pallín

Ahora mismo estoy de vacaciones en Conil, provincia de Cádiz. Al ladito, hace un lustro, la gloria. Acabo de llorar viendo la tanda otra vez. Aquel día lo vi en Augas Férreas, pero en mi casa que daba a la plaza. Grité por la ventana el gol de Monti y los penaltis. Me acordé de Melli y Berodia por fallar los penales. Fue “el mejor mal partido” de sus vidas. ¡Gracias héroes!

Foto principal: La Voz de Galicia.

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