ActualidadArtículos

Pedraza, mamá

por Denís Iglesias 16 enero, 2017
Los jugadores del CD Lugo celebran el segundo gol de Pedraza ante el UCAM

Cada vez que vuelvo de un partido del CD Lugo, mi madre me espera en la puerta. Lo hace con el mismo gesto y con las mismas preguntas que cuando volvía de un examen. Mirada fija y una cuestión sencilla: “¿Qué tal?”. Sólo en su boca esta pregunta suena sincera. Trascendente y preocupada. Normalmente elaboro una argumentación quejica, de lo mucho que espero de este equipo. Si gano, elevo el tono de voz, hincho el pecho y alabo a la plantilla. Si pierden, repregunto y desvio la conversación. Si empatan, invito a algo en el bar, para intentar calibrar el impacto de la igualada con un trago y un pincho en la garganta. [Lea la crónica del Lugo 1 – 0 Alcorcón]

Tras el partido contra el Alcorcón, me salió un grito seco: “Pedraza”. Como si hubiera visto una aparición. Acto seguido le expliqué a mi querida matriarca que no me habían atizado con una honda, sino que había visto, desde la nada, cómo un jugador desatascaba un partido en un instante. Sólo el podía ser el elegido, gracias a su punta de velocidad e ingenio. El cordobés es un talento desenmascarado que juega a su ritmo, a veces solitario, pero que abre un camino soleado cuando sólo hace frío. Y joder, este domingo se te helaban hasta los ventrículos.

Pedraza ya había obrado en similares circunstancias ante el UCAM Murcia en un partido gélido. El extremo, que había recibido un topetazo de un rival, pescó un rechace de una falta e inició una jugada individual que tumbó al gigante Dmitrovic, que hasta ese disparo apenas se había inmutado. Rompió sus hombros, que más que para el fútbol parecen estar destinados a las melés. Sumó su quinto gol de la temporada, con el que iguala el registro de la pasada temporada en el Villarreal B. Por esto supuestamente estaba en la agenda de varios equipos de la Premier y por eso siguen en su busca y captura conjuntos de Primera como el Sporting, que ha pedido su cesión. De cancelarse el préstamo al Lugo, el Villarreal tendría que pagar a la entidad rojiblanca 300.000 euros, según informa el Diario As.

Pedraza rompió un maleficio que iba camino de ser crónico. El Lugo nunca había derrotado al Alcorcón en Segunda, independientemente del lugar y las circunstancias. Hasta aquel que no sea un asiduo del Anxo Carro conoce a José Bordalás, hoy entrenador del Getafe, una especie de Grinch de plata dispuesto a aguarle la fiesta a cualquier equipo jugón con sus huestes de pico y pala. Su Alcorcón era un equipo ganador, que sin ningún miedo se metía en la parte alta. La realidad clasificatoria, hasta la fecha, es otra para el conjunto alfarero, cercano al descenso. En la primera parte se dibujó un panorama tan similar al de duelos anteriores que alguno ya temía la llegada del minuto 80 algún gol de rebote… A eso había que unirle el subidón con el que los alcorconeros venían de la Copa del Rey, tras eliminar al Córdoba y coronarse como el único superviviente de Segunda en el torneo del K.O.

Centrales solidificados

Pero el equipo rojiblanco ha cambiado totalmente su semblante en este 2017, al pasar de ser un equipo de vanguardia a uno de retaguardia. Pedraza fue la máxima expresión ofensiva de una escuadra que se se ha solidificado. A la que no le hacen más de un gol desde la jornada 16. Buena culpa de esta dieta la tiene José Juan, que salvaría a una anciana de ser atropellada cuando esta ya tuviera la rueda de un Range Rover encima. Igual de determinante está siendo el trabajo de Ignasi Miquel y Marcelo Djaló, una pareja de centrales por la que nadie apostaría a inicio de temporada.

Lo que no existe es un centro del campo que conduzca y organice. Seoane, picapedrero licenciado, resiste como único eslabón entre las diferentes líneas. Pita tuvo que retirarse tras una gris actuación. Su recambio, Sergio Gil, tardó entrar en calor. Dejó alguna muestra de sensatez en los pases pero está lejos de ser el timonel que el equipo necesita.

Esta vez no hubo lugar para las polémicas arbitrales

La falta de jugo creativo llevó el partido contra el Alcorcón a lo que siempre ha sido un partido contra el Alcorcón. Un duelo donde te pierdes entre los dientes del niño que mastica pipas, donde cuentas cuánto eres capaz de aguantar sin ir a mear o donde casi te duermes al ver el trote lento del rebaño amarillo. Y así, sin pensarlo, despiertas tus más bajos instintos al protestar un córner mal sacado, porque el balón está fuera del terreno delimitado. Kadir se llevó los rapapolvos del duelo por no medir bien esta distancia. He ahí toda la polémica con la que tuvo que lidiar el andaluz Pérez Montero, al que el desarrollo del partido hizo bueno.

Todo esto le conté a mi madre, que con un ojo me miraba y con el otro pensaba en qué cenar. Tras muchas aseveraciones cómplices para que no perdiera el hilo del relato, le dije: “¿Mamá?”. Cuestión lanzada al aire para asegurar que todavía hay vida. Como una puñalada que ella interceptó en el aire, para responder : “¿Si? ¿Pedraza, no?”. Sólo pude replicar: “Sí, Pedraza, mamá, Pedraza”. La buena mujer cerró la conversación como sólo las madres saben, con un beso en la frente y una sonrisa cómplice. Justo las herramientas precisas para remover el vaso donde sus hijo vive una alegría efervescente gracias al tesón de un equipo antibiótico.

Fotos: LFP.  

Comparte:

Deja un comentario