Scouting

Ignasi Miquel, proyecto de win win

por Ramón Rivas 19 julio, 2016

Nada más llegar Ignasi Miquel al Anxo Carro, y delante de numerosos medios de comunicación, Emilio de Dios comentó que desde el club tenían muchas expectativas puestas en un relanzamiento de la carrera del catalán, que le hiciese medrar individualmente y a la vez potenciara el crecimiento del Deportivo Lugo. Sin embargo, ¿qué se esconde detrás de estas palabras? Resulta evidente que, si el defensa central nacido en Corbera de Llobregat rinde a la altura de lo esperado, puede suponer un salto de calidad para la entidad rojiblanca, tanto en el aspecto deportivo como en el económico, poniéndonos en la situación de una posible venta. Nos encontramos, por tanto, ante una contratación estratégicamente formidable.

Pocos futbolistas pueden presumir, antes de alcanzar la veintena de años, de haber formado parte de dos de las canteras más prestigiosas del panorama internacional (Barcelona y Arsenal) y de poseer varios éxitos con las categorías inferiores de la potente selección española. Así las cosas, huelga decir que la materia prima de Ignasi Miquel es realmente potente.

Sin entrar a hacer valoraciones sobre el sistema de canteras que se ha implantado en Inglaterra (daría para un post entero), lo cierto es que Miquel se alejó pronto de esas competiciones de pierna blanda y apostó o apostaron por él desde el profesionalismo. Norwich y Leicester City – dos equipos ascensores entre Premier y Championship antes del reciente éxito de este último – pusieron a prueba su fortaleza. En Ponferrada, entre un clima de mucha inestabilidad deportiva e institucional, ha terminado de curtirse en términos de personalidad. A pesar de su juventud, el ex gunner ya es todo un veterano de esto, y llega en el momento justo y al club adecuado para dar el salto que le permita volver a ser un central de primera línea.

¿Qué tipo de jugador es Ignasi Miquel?

Cuando uno ve a Ignasi Miquel sobre el césped, en lo primero que se fija es en su estructura corporal. Con más de un metro noventa de estatura y un lomo bien definido es, evidentemente, un defensor que no rehúye el cuerpo a cuerpo. Le gusta el choque, aguanta sin dificultad a los delanteros proclives a jugar de espaldas y no se viene abajo con facilidad. Sin embargo, y a pesar de lo que dirían los cánones, no es para nada lento. Su bajo centro de gravedad le permite medirse a la carrera con los atacantes rivales y una cierta agilidad de piernas a la hora de anticiparse por delante o de robar el balón con alguna que otra artimaña. En ese sentido, se puede decir que se parece bastante a Carlos Hernández.

Como todo zaguero nacido al fútbol en las islas, es un amante del tackle. El gusto por esta acción, tan intuitiva e impulsiva, le hace combinar momentos brillantes con alguna que otra pasada de rosca, pero siempre que se mantenga un buen equilibrio riesgo/corrección con los flancos (en este caso central derecho y lateral izquierdo), es un peligro que merece la pena correr. Además, Ignasi Miquel tiene buen pie. El sello de la cantera azulgrana es algo que se te viene a la cabeza cada vez que el catalán orienta su zurda buscando romper líneas defensivas, ya sea raseando el cuero o mediante un desplazamiento en largo. Es capaz de asumir una cuota muy importante de la salida de balón de su equipo, y tiene una gran capacidad para asentar la posesión en campo contrario, sin demasiado miedo a cometer un error. Es un tío muy echao p’alante.

Alto, rápido y con buen pie. ¿Dónde está el truco?

Evidentemente, Ignasi Miquel no es el mejor central del planeta. Tiene una serie de carencias que le hacen no ser (todavía) atractivo para equipos de mayor empaque. Se mueve mucho por impulsos, y no duda en perder la marca si cree que puede recuperar una pelota en posición avanzada. Confía mucho en sus posibilidades y, como ya señalamos, es un rasgo que le puede llevar a mezclar momentos de brillantez con algún que otro error de bulto. A pesar de ello, no pierde la autoestima.

Para lo bueno y para lo malo, mantiene casi siempre la frialdad. Si el partido requiere de ciertos momentos de épica defensiva, se le nota un tanto incómodo. No es el más apropiado para contextos en los que el equipo se tenga que encerrar en área propia y hacer las funciones de una pared (Carlos Hdez tampoco; en esta situación Dealbert y Marcelo serían más apropiados). Además, le cuesta un poquito si de giros y rápidos cambios de dirección se trata. Este hecho, combinado con una gran tendencia a ir al suelo, nos puede llevar a ver algún penalti o falta innecesarios durante la próxima temporada y las venideras. Por último, un central de su estatura debería conllevar una mayor cuota de gol de la que ha tenido el catalán hasta el momento, aunque esta pretemporada ya se están viendo avances al respecto.

Terminando, y a modo de conclusión, es necesario recordar que Ignasi Miquel aumenta indefectiblemente el nivel defensivo de la plantilla. Si todo va según lo previsto, formará con Carlos Hernández una pareja de mucho presente y todavía más futuro, y a poco que Luis César Sampedro sea capaz de darles un contexto relativamente cómodo, no hay duda de que les veremos brillar.

A continuación se adjunta un vídeo resultado de muchas horas visionando la temporada 2015/16 de Ignasi Miquel prácticamente al completo, que intenta recoger sus mejores momentos y a la vez ser resumen de sus cualidades y aptitudes. Se roga clemencia, pues es la primera vez que un servidor se introduce en tal ministerio. Aun así, no sería posible sin la inestimable ayuda del gran Xabi Piñeiro.

Imagen principal: CDLugo.com

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